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domingo, 1 de noviembre de 2009

DIA 91

Hola, soy el Señor T. Caramba hace mucho que no escribo nada. Qué cosas. Han pasado muchas cosas desde mi último post (CADAVERES VIVOS), pero nada digno de contar salvo un par de cosillas. Por cierto, la orgullosa alumna que me incitó a postar eso, sigue alardeando cada día de su estupidez. No voy a poner ningún ejemplo, sólo diré que la última vez hizo mención a Belén Esteban, ahi esta todo.
Bueno, y a continuación va una gran lección de vuestro tutor en la vida:
Este viernes pasado, víspera de Halloween, WeekendWars decidió alquilar un "Bungalow"( que no es mas que una diminuta casa de madera bastante cutre) para pasar una larga noche de reunión y un sábado para abstenernos de la ineptitud de la urbe. El viernes noche, empezó algo turbia, ya que Jota, acababa sus tareas a las 19h y por algo que no puedo explicarme todavía, justo después habia concertado una cita con una chavalita. No hace falta mencionar que Jota obtuvo lo que quería. Ese movimiento fue algo que no esperaba ya que a las 19h ya me parecía algo tarde para dirigirse hacia la cabaña, y sólo faltaba que él iba a perder una o dos horas más. Asi que decidí subir yo antes, y tuve la suerte de que Erre quiso venir conmigo. Bien, por fin una buena noticia.
Llegamos al lugar congelados, pero llegamos. Nos instalamos, adjudicamos el objetivos de las patadas y golpes a una silla para que el resto de mobiliario no sufriera desperfectos y listos.
Pero Erre tuvo la "genial" idea de probar una serie de digamos, ejercicios que parece ser que te dispara la tension arterial y crea algun efecto extraño en los sentidos. Pues por casualidades de la vida, no sabemos por qué a él le sentó peor de lo normal y se desmayó. Delante de mi. Imaginaos cómo se me nubló la mente en aquel momento. Fueron 5 segundos larguísimos. Para ambos. Tras caer al suelo, recobró el sentido, sin recordar qué había pasado. Segun él, parecía que habian pasado quince minutos. Evidentemente después del susto vineron las risas nerviosas y los diez minutos de estar sentados sin hacer nada, recuperándonos del momento. Después estuvo toda la noche quejándose de que le dolía en la ceja, algo evidente cuando te caes y aterrizas con la cabeza.
Tras ese pequeño bache, y unas dos horas y media, me llama Jota para que fuese con la moto a guiarlos a la cabaña desde un pueblo que hay a un kilómetro de la casa. Una niebla espesísima se había levantado. Realmente parecía una película de terror americana. La luz larga de la moto me deslumbraba, y con la corta sólo alcanzaba a ver 4 metros por delante de mi, asi que evidentemente daba mucho respeto ir en moto con ese clima. Daba miedo: era noche cerrada, apartados del mundo entre montañas, y con una niebla que se podia beber. Eran las 23h, pero por fin llegamos a casa todos, los cuatro, y despues de secarme la cara, intercambiamos primeras impresiones del lugar. Sólo recuerdo que Neil dijo: "Vaya mierda".
Cenamos, abrimos las primeras cervezas y decidimos jugar al póker. Evidentemente gané yo algunas partidas, y Jota el resto. Erre siempre se recuperaba tras perderlo todo y siempre quedaba en segundo lugar, y Neil, el último la mayoria de veces. Jaja, no se lo tomaba en serio. Segun él, era víctima de bullying. Conforme pasaba la noche, el alcohol, las ganas de divertirnos y la euforia típica de nosotros hacía que cada vez se nos fuese más la cabeza. Neil acabó tirándose una cerveza por encima, como si de una ducha se tratase. Erre batió su record de gordon ingerida y yo mordía la mesa.
La casa empezaba a dar un poco de asco.
Pero, sin duda el momento cumbre de la noche, fue cuando la música rock-hardcore hizo acto de presencia, provocando bailes un tanto violentos. Parte de la comida aún no la habiamos guardado y estaba todo tirado de cualquier forma por la encimera de la cocina. Se avecinaba el desastre. En uno de tantos golpes entre nosotros durante las danzas, parece ser que el Bungalow tembló lo suficiente como para deplazar un tarro de tomate frito poco a poco hacia el borde de la mesa. Siempre acaban en el borde, no se por qué. He de añadir que el bote era de cristal. Evidentemente, durante el baile, se hizo el silencio y oimos un golpe sordo y contundente. Todos nos cayamos, y buscamos qué habia pasado. Gran parte del suelo de la cocina, que era el 50% de la casa estaba inundado de tomate frito en conserva, ademas de una alarmante cantidad de cristales rotos por toda la casa. La risa fue unánime. Las fuerzas me abandonaron y las piernas se me doblaron como si fuesen gelatina, haciéndome aterrizar en el suelo justo al lado de un cristal. Por poco. Pero en aquel momento poco importaba eso. Estabamos cegados por una risa que nos invadía y recorría todas las células de nuestro cuerpo.
Tras el largo momento de euforia, vino la depresión. Nos sentamos y decidimos que ya limpiariamos por la mañana. A partir de ahi ya cada uno hacia lo que le parecía. Erre desvariaba cantando junto al radiocassette, yo tocaba la guitarra junto a Neil y en cuanto a Jota...en fin, no lo recuerdo todo de esa noche.
Casi a las 5 de la madrugada decidí acostarme, tenía sueño. Erre y Jota se quedaron haciendo una ultima partida de póker mientras Neil les observaba, algo somnoliento también.

Nos levantamos a las 11:30 del mismo día. Jota se portó como un gran amigo y empezó a recoger antes que nadie. Yo rapidamente me uní a él. Erre tampoco tardó en despertarse.
Pero cómo no, Neil, al despertar, casi a las 12, tuvo que hacer uno de esos gritos de esquizofrénico que tan bien le salen. Claro, todo el lugar en silencio, aquello resonó muchisimo. Yo me reía, mientras Jota le reprimía el escandalo a Neil. Este, avergonzado, quiso disculparse con los demas inquilinos del camping; asomó la cabeza por la ventana, y con la misma potencia dió los buenos dias. Aveces no le entiendo. Y cómo no, el dueño del lugar, acabo haciendonos una visita para averiguar el motivo del alboroto y para darnos un aviso. Qué vergonzoso.
Mas tarde Jota vino conmigo a comprar al pueblo algo de desayuno, y cuando llegamos echamos otra partida de cartas. El dia transcurrió con normalidad: Hablabamos sobre la pasada noche, jugamos a la consola, comimos y recogimos algunas cosas más.
Después de comer, tuvimos un momento extraño los cuatro. Acabamos todos tirados en una cama casi dormidos(no se cómo llegamos a esa situación, cosa que luego me hizo pensar) hasta que Jota y yo nos fuimos a la consola mientras el resto dormía. Al cabo de una hora les despertamos y estuvimos jugando a cartas hasta la hora de recoger e irnos a casa.
No lo he contado todo ya que sino estaríais leyendo dos días seguidos ya que vuestra velocidad de lectura debe ser...digamos insuficiente.


Por otro lado, este fin de semana me he dado cuenta de que hasta a mí se me escapan cosas. Gente en la que yo confiaba ha delatado cosas sobre mi vida a mis espaldas a gente que no tiene por que saber nada, ademas de que no querían que me enterara. Almenos han tenido el valor de delatarse. Menos mal que hay otra gente en la que sí confio, y se que puedo confiar. WeekendWars. En estos momentos te das cuenta de quienes son tus amigos realmente, y se que he pasado el fin de semana con ellos.

Sin duda estos dos días nunca los ovidaré, tanto a nivel de grupo como personal, ya que ha hecho que estemos más unidos aun si cabe y confirmarnos que, en nuestro futuro, pase lo que pase, estaremos juntos.

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