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miércoles, 30 de noviembre de 2011

Un café con leche, por favor.


El café mueve anualmente millones de dólares, hasta el punto, de que estamos hablando de la segunda mercancía más comercializada del mundo tras el petróleo.

No hay más que ver la dura competencia que está teniendo lugar entre las cápsulas de Nespresso y Marcilla y de lo bien que ha sido aceptada por los bebedores habituales de café esta innovadora forma de tomarlo. Aunque, sinceramente, competir contra George y Dios es complicado... y sin embargo, Marcilla está aumentando cada vez más sus ingresos debido a una política de precios menores frente a su principal competidor.

Precios. ¿Os acordáis del programa "Tengo una pregunta para usted"? Un ciudadano le preguntó al aquel entonces presidente del Gobierno si sabía cuánto costaba un café en la calle. Noventa céntimos contestó el aludido. Y, como era de esperar, fue de lo más comentada la respuesta. Y de lo más criticada. Aunque esto último es el deporte rey de este país.

Sí, era una pregunta trampa. Da igual cual fuera la contestación, iba a dar de que hablar de todos modos. El precio de un café es distinto incluso entre dos bares que se encuentran a diez metros. Aunque a lo sumo, la diferencia reside en diez o veinte céntimos.

Entonces, ¿por qué en Starbucks los precios son tan desorbitados comparados con el bar que tiene al lado?

Tim Haford (El economista camuflado) lo explica perfectamente. Los de Costa Coffee empezaron vendiendo cafés solidarios en puntos muy transitados sobre todo por turistas. Al comprar un café de éstos, una pequeña parte de lo que pagabas tenía un fin benéfico. La cosa les fue mejor de lo que esperaban. Los clientes, personas de todo el mundo que visitaban lugares bonitos con sus cámaras fotográficas y sus gorros de paja respondieron de forma óptima a la propuesta. Se tomaban un café mientras disfrutaban de las vistas y de paso, por unos céntimos más, colaboraban por hacer del mundo un lugar mejor.

Y ahí empezó todo. Los clientes al comprar el café mandaban sin querer un claro mensaje, que como dice Haford podría resumirse en: Realmente, no me importa pagar un poco más si me dan un buen motivo.

Así que hasta aquí, los de Costa Coffee habían aprendido dos grandes lecciones. La primera, ten una localización privilegiada y la segunda, ten un buen motivo que darles.

Por eso no es de extrañar que lugares como Nueva York o Londres, los establecimientos de Starbucks se encuentren en lugares como bocas de metros de las principales líneas. Zonas de mucho tránsito, sobre todo en horas punta, dónde más de uno va con la hora justa y lo único que quiere es un café que tomarse por el camino, independientemente de la calidad del grano o de que haya que pagar más.

A pesar de que los productos de Starbucks no tienen un precio de coste muy distante entre uno y otro para la empresa, no todos los productos son iguales para el cliente, cada uno es especial, tiene un motivo especial.

-Chocolate caliente (sin ingredientes adicionales) …. 2.20
-Capuccino (sin ingredientes adicionales)… 2,55
-Café Moca (los dos anteriores combinados: hoy me siento bien conmigo mismo)… 2,75
-Café Moca con chocolate blanco (utiliza un ingrediente en polvo diferente: algo dulce para mi suspenso en el examen :S)…. 3.20
-Capuccino de medio litro (que sea bien grande, ha llegado la hora de cambiar todo lo que no me gusta de mí y necesitaré energía)…. 3,40

En definitiva, como diría Tom Hanks en Tienes un e-mail (película que por cierto suelen poner masivamente en la parrilla televisiva cuando se acerca la Navidad, para demostrarnos que el amor existe): la razón de ser de lugares como Starbucks es que permiten a personas que no tienen ninguna capacidad de decisión la oportunidad de realizar seis decisiones diferentes para tomar una simple taza de café.

Basado en hechos reales y El economista camuflado.

martes, 22 de noviembre de 2011

A aquél que nunca debió volver.


Te escondiste tras miles de lágrimas y sueños rotos. Buscaste cobijo en la trastienda de un alma consumida por el dolor. Una mente enajenada que jamás te olvidó. Y tu sonrisa, orgullosa, por la destrucción.

Sientes que tu lugar en este mundo de recuerdos oxidados ha llegado a su fin. Viviste en la sombra demasiado tiempo y ahora sabes que has sido eliminado de aquella vida que te prometió amor eterno.

Tu instinto te obliga a volver. Y empiezas a dar señales de que sigues ahí. Te sientes invencible, te crees poderoso. Conoces todos y cada uno de sus puntos débiles. Sabes como encender su sistema de alarma. Eres consciente de que puedes conseguir que llore, una vez más.

Pero las cosas han cambiado. No me conoces. No sabes quién soy. Deja que disfrute con esta pequeña ventaja que el destino me ha concedido, porque yo, lo sé todo sobre ti. Si decides volver, espero que tu valentía no se dirija sólo al público femenino.

Por desgracia, o por suerte, tengo más heridas cicatrizando en mi cuerpo de las que tú eres capaz de soportar. No tengo buen recuerdo de mi pasado. Pero sin él, no sería quién soy. He vivido situaciones que tú jamás podrías imaginar. Yo sé lo que es el dolor, el miedo y perder lo que más quieres en un suspiro. Sé lo que es no salir de casa por temor a no volver.

Soy un experimento fallido de una sociedad que pretende ser perfecta a costa de gente como tú.

Viejas sensaciones invaden de nuevo mi cuerpo. Llega la hora, el momento. Lo sé, lo presiento. Hay personas que nunca aprendieron que toda acción tiene una reacción igual y opuesta.

La partida ha comenzado. Mueve y utiliza bien tus cartas, porque siempre iré un paso por delante de ti.

NEIL
why so serius?

jueves, 17 de noviembre de 2011

Líder.


Nadie sin talento es capaz de cambiar el rumbo del mundo. Se necesita carisma y una mente privilegiada.

En los más profundo de tus entrañas, dónde no eres más que un puñado de órganos depurando la mierda que te metes al cuerpo, está tu verdadero yo. Por mucho que digas que quieres a alguien, eres el primero en alejarte de su charco de sangre. Y aunque creas que no tienes miedo, te engañas.

Un árbol en llamas ilumina la alineación de estrellas de esta silenciosa noche.

Mañana lloverá y las temperaturas bajarán. No salgan de sus casas, quedénse tomando chocolate caliente y viendo la tele.
Pero la radio se detiene. Una melodía siniestra y psicodélica acabar de invadir todas las emisoras. Los neurotransmisores reaccionan al instante y las concentraciones de potasio y litio se elevan exponencialmente.

Embaucados, los balcones se atestan de familias que sin saber muy bien por qué se ven ante la necesidad de mirar que está pasando en la calle. Poco pueden ver, la iluminación de las aceras ha desaparecido.

Elevan sus cabezas al cielo y ven por primera vez las estrellas. Muchos se preguntan que está pasando. Como si el mundo se hubiera detenido. "Dormid, dormid... es sólo una noche más" dice una voz lejana.

Al día siguiente nadie habla de ello. Los periódicos ni lo mencionan. Pero está ahí. Esa sensación de que algo ocurrió en una noche de Noviembre más. Veo sus ojos, la incertidumbre decora sus párpados.

Por las calles de la Universidad todo sigue contaminado de la misma mierda de siempre. Proyectos de futuro que siempre se quedarán en eso, y gente con talento desperdiciándolo en una partida de poker.

Señor T me acompaña en mi rutinario paseo verpertino cuando algo llama nuestra atención. Un grupillo de estudiantes se acerca a nosotros rápidamente con sonrisas de metal y de nicotina. T les detiene con un gesto y allí se quedan, esperando a que sea él quien vaya a ellos. Detecto admiración en las palabras de los chavales. Le miran fascinados. Agudizan la oreja esperando algún consejo de mi colega o simplemente el beneplácito por alguna buena acción.

Un par de chicas cuchichean entre ellas envueltas por risas nerviosas. Se tocan el pelo y dibujan una flecha que señala a T con las puntas de sus pies.

Señor T les arenga y cada palabra suya es un himno para ellos. Se preparan para una batalla contra otra facultad y toda su esperanza está despositada en mi colega.

Seguimos nuestro camino. Nos alejamos de ellos poco a poco, pero algo nos vuelve a detener. Están gritando al unísono. Nos giramos para ver qué está pasando. Miran a Señor T, con las manos en forma de alabanza mueven sus cuerpos hacia delante y atrás mientras cantan "Líder, líder...".

Cual general a su ejército, Señor T levanta su mano en forma de saludo y continúa hacia la tormenta perfecta con aire de viejo rockero.

Sólo se trata del principio.
Atentos.

Neil.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Otorgarle a alguien la capacidad de destruirte.


Es curioso como todos firmamos sin querer nuestra rendición cuando conocemos a esa persona. El principio de nuestro final. El primer día del resto de nuestras vidas. Cuando comienza no lo sabes, y todo es maravilloso, claro. Pero inconscientemente el plan siguen en marcha. Forma parte del guión. Está escrito. ¿Por quién? Ni idea. Pero existe, es algo real. Ocurrirá.


Entonces llega la parte en la que crees que lo sabes pero prefieres no decirlo. ¿Demasiado pronto? ¿Inseguridad? Y llega. Sabes que lo sabes y ya nada volverá a ser lo mismo. Es muy tarde para volver atrás. Le has entregado a esa persona el poder de destruirte. Sólo ella podrá acabar contigo. Como si le hubieras dado en una mano una 9mm y en otra tu corazón. No existe corazas ni armaduras impenetrables para el dolor que puede ser capaz de hacerte sentir. Hay muchas maneras de que te maten y sin embargo, seguir vivo.

Y ahora es cuando te preocupas de verdad. ¿Es normal? Dependencia emocional, vulnerabilidad, sensibilidad... esos sentimientos que pensabas que nunca te consentirías.

Pero, por alguna estúpida razón, sigues sonríendo cuando la ves. Estás convencido de que no apretará el gatillo. Le has dado todos tus puntos débiles, sólo ella podría ser capaz de aniquilar tu alma de un disparo en forma de palabra. Y no apretará el gatillo. Lo sabes.

Dicen que en eso consiste el amor, en otorgarle a alguien la capacidad de destruirte con la seguridad de que no lo hará. Yo estoy de acuerdo con la primera parte.

Neil.

viernes, 4 de noviembre de 2011

"Tú,...

...si estás leyendo esto, el aviso va dirigido a ti. Cada palabra que leas de esta letra pequeña inútil, es un segundo menos de vida para ti. ¿No tienes otras cosas que hacer? ¿Tu vida esta tan vacía que no se te ocurre otra forma de pasar estos momentos? ¿o te impresiona tanto la autoridad que concedes crédito y respeto a todos los que dicen ostentarla? ¿lees todo lo que te dicen que leas? ¿Piensas todo lo que te dicen que pienses? ¿Compras todo lo que te dicen que necesistas? Sal de tu casa, busca a alguien del sexo opuesto. Basta ya de tantas compras y masturbaciones. Deja tu trabajo. Empieza a luchar. Demuestra que estás vivo. Si no reivindicas tu humanidad te convertirás en una estadistica. Estás avisado..."

El Club de la Lucha.