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miércoles, 29 de diciembre de 2010

Palabra de Neil.

No es que sea especialmente supersticioso. Pero hoy tengo la sensación de algo grande va a suceder. Es extraño. Es una brisa de aire potable que me vuelca hacia atrás. Me rondan varias palabras por la cabeza. Sacrificio, esfuerzo, superación. No puedo evitar mirar por encima del hombro. Y me siento realmente guapo. Es un día diferente.

Es un día de estos en los que te comes el mundo. Y es que joder, es así. Creo fervientemente en la capacidad incomprendida del ser humano. El superlativo esfuerzo al que podemos llegar, y al que pocas veces llegamos. Porque no se trata de tener para hacer. Sino de creer para actuar. Las grandes revoluciones, las grandes gestas de la historia comenzaron como ideas que nacían en la mente de un ser humano más.

El problema de hoy en día no es más que una cuestión de autoconfianza, de ego, de autoestima. Hemos perdido la luz. No nos vemos capaces de cambiar el mundo. Aceptamos con sumisión nuestra realidad esperando con impaciencia que por suerte o magia, algún día seamos estrellas del rock, abogados, futbolistas o astronautas. Nuestro puño hace tiempo que dejó de tener significado.

En el metro, en el tren, en el autobús, en el tranvía veo sus caras. Miles de historias, un millón de vidas, pero los mismos ojos. Ojos de cansancio y de hastío. De cotidianidad y de costumbre. Nadie me llama la atención. Ni entre ellos llaman la atención. Están. Son un número de DNI. Una cifra. Y poco más.

¿Pero y si...?

No, da igual.

Pero... qué coño, ¿y si creyéramos de verdad? ¿Y si tuviéramos fe de verdad? Pero en nosotros. Y si sacáramos pecho y abriéramos los ojos, ¿qué pasaría? Estoy convencido de que hay gente así. Pecar de prepotencia. Tal vez, tal vez sea prepotencia lo que algunos hacen. Pero, por definición, prepotente es aquel que consciente de su poder, abusa de él. Una cosa es hacer el tonto y creer que es alguien que no es. No hablo de esos mierdas, teniendo en cuenta la quinta definición de la RAE de mierda. Hablo de la gente que lucha, que se esfuerza y que como consecuencia lógica logra el éxito. Para mí, son dioses. Porque son diferentes. Y es que, conformes o no con su vida, la han cambiado a base de trabajo. Y si luego son prepotentes, mejor. Porque para serlo, primero hay que tener poder. Hay que conseguirlo. Ganarlo.

Y tú dirás suerte. Tal vez. Nadie se hace el camino sin suerte como dice la canción. Pero también soy partidario de que existen más cosas. Menos y menos es más. Quiero decir que el éxito no es sólo cuestión de suerte. Sino que también es un poco de espíritu de superación, un poco de curro, de ganas, de ambición, de carisma tal vez... pero sobre todo de creencia. De creer en uno mismo. A muerte. De descubrir que querer es poder y que siempre hay que venirse arriba. Pase lo que pase.

Me canso de repetirlo, no es cuestión de ver para creer. Sino de creer para ver.

Ya lo habréis visto por la tele, pero es que es genial la frasecita de los cojones... Ahí va. Y quedáos con la copla porque dice mucho en poco. Reitero, menos y menos es más.

A los que dudan: Sé la luz que dicen que hemos perdido.

Neil.

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