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miércoles, 11 de agosto de 2010

Neil.

Sigo aquí. No lo olvidéis nunca. NUNCA.

jueves, 29 de julio de 2010

Hola hola

Hola, soy el Señor T. Sí, yo. Lo se, demasiadas emociones en un momento. ¿Me echabais de menos, ineptos? Hacía meses que no me dejaba caer por aqui. Sin embargo, Neil si que ha escrito de vez en cuando, menos mal. Tenia cosas más importantes a las que dedicarme, qué quereis. Supongo que habeis leido que WeekendWars cuenta con dos miembros más. Qué bien. Han pasado tantísimas cosas durante este tiempo ausente... pero no me apetece contar nada, ya bien por pereza, o porque se que no serviría de nada. A todo eso, creo que voy a volver a escribir regularmente para plasmar nuestras experiencias.
Una nueva época de WeekendWars se abre y con ella, también la veda. Algunos de nosotros ya disponemos de vehículo donde transportar a la mayoría del grupo, asi que tened por seguro que extenderemos nuestro territorio por toda Valencia. Además, nuestra inminente entrada a nuestras respecivas universidades facilita todavia mas nuestro campo de manupulación de la sociedad. Algo simplemente sublime, y seguramente adictivo. Alumnos, profesores, sindicatos en general, etcétera, caeran tarde o temprano en nuestra tela de araña donde, sin siquiera saberlo, actuarán bajo nuestros ideales. Y así, al fin, sentiré que estoy ayudando a destruir esta sociedad, cuyos cimientos estan carcomidos desde hace demasiado, y a los que solo hay que darles un pequeño empujón para desmoronarlo todo. Y creedme, será un hundimiento épico.

miércoles, 16 de junio de 2010

H.

Fumarme un cigarro en el balcón de mi casa nunca había sido tan satisfactorio.
Aún recuerdo aquella noche.

Las calles gozaban de una gran salud, a pesar de las altas horas de la madrugada. La fiesta y los acontecimientos de los último días con motivo de celebración de las fiestas del barrio había conseguido atraer la atención gran parte de la ciudad. Yo estaba sentado en la silla de mi cuarto observando, fascinado, los fuegos artificiales. Y esperando. Esperándote a ti.

Me habías prometido que luego hablaríamos por el msn. Sabía que volverías, fueran los dos o las tres de la madrugada, ya no recuerdo. Porque tú jamás me has fallado. Y porque yo, por alguna extraña razón sin motivo aparente, necesitaba hablar contigo. Y es que, tras varios meses sin tener contacto, me inquietaba que quisieras hablar conmigo ese día. Precisamente ese día. Y conmigo.

Y entonces llegaste. Un breve " aki estoy" fue suficiente para que mi mundo comenzara a girar alrededor de una nueva estrella.

Por mi parte, era evidente que jamás conseguiría ocultar mis sentimientos hacia a ti. Y por tu parte, estabas decidida a dejar de evitarlos. La conversación fue larga y emotiva. Porque ambos lo sabíamos. El momento había llegado. Estar juntos.

Neil.

miércoles, 26 de mayo de 2010

FIn del camino.

Empiezas el camino como un proyecto con grandes expactativas.
El primer paso es firme, decidido, poderoso. Mantienes la mente fría, "nada ni nadie acabará conmigo hasta que no llegue al final". A tu derecha y a tu izquierda no hay nada. Oscuridad espacial. Sólo un camino. Un camino accidentado, con un relieve sinuoso. Los primeros kilómetros son agradables. Ninguna molestia y un aire totalmente puro abonado a ti.

Pero siempre que hay posibilidades de caerte, te caes. Y llega el primer palo. La primera caída. Te levantas sonríendo, empezabas a necesitar algo de motivación, ya sabes eso de que la autodestrucción conlleva evolución.

Sin embargo, las comisuras de tus labios adquieren una nueva disposición. Una nueva caída.

Y entonces, toda tu ilusión, tus esperanzas, se derrumban.

Los meses comienzan a pasar lenta, muy lentamente. El dolor cada vez es mayor. El abatimiento, la apatía, síntomas de tu deterioro. Cada vez te es más difícil levantarte. Cada vez pasas más tiempo en el suelo tras una caída.

El peor mal de la aventura es tu guerra espiritual. Te sientes irrevocablemente solo. No escuchas ninguna voz de ánimo, de apoyo. Todo sigue oscuro. En cambio, la atmósfera está contaminada. Tu respiración se dificulta con cada esfuerzo en avanazar un centímetro más.

Y lloras.
Y te arrodillas.
Golpeas con violencia el terreno
rompiéndote los nudillos
y miras al cielo
buscando cobijo.
Pues te quieres morir.
Súbitamente.
Pero nadie te tiende la mano.
La decisión está tomada. Rendirse. A la mierda los sueños, a la mierda los objetivos. Esto es demasiado para ti.
Escuchas un ruido. Seguidamente unas gotas de lluvia mueren en tu cabello.
Un relámpago a varios metros por delante de ti, ilumina el camino. Y ves a tus seres queridos. Te están esperando. Es el fin del camino. No queda nada, pero debes llegar.
Un nuevo relámpago irrumpe, esta vez, en tu mente. Y te recuerda quién eres, por qué estás ahí. Un vendaval de recuerdos nublan tu mirada inundada de lágrimas y agua. Consigues verte a ti, 9 meses antes, preparado para enfrentarse al mayor reto de su vida. Una persona totalmente diferente a lo que el camino le había convertido. Has cambiado. La dificultad del trayecto te ha consumido como si fueras un simple cigarro.
Y ahora, por fin, consigues ver el final de todo.
Miras al frente, tomas aire. Te levantas. "Un paso más..."
RESISTIR ES VENCER.
Neil