Ciertamente, hay cosas que sí animo a que caigan, aspectos en mi vida relacionados con ineptos, los cuales no hacen más que emponzoñarme la mente, pero otros de los cuales no quiero separarme ya que son la base de mi tranquilidad y capacidad de mantener la compostura ante viento y marea, tal como WeekendWars entre otros, que se sentirán aludidos al leer esto. Y por ellos voy a darlo todo, absolutamente todo, aunque me deje la piel y la mente en ello. Pues hay cosas que, por mantenerlas, vale la pena perderlo todo.
viernes, 26 de noviembre de 2010
DIA 454
Hola, soy el Señor T. Después de dos largos meses sin que el el mundo mereciera mi retorno a nuestros artículos virtuales, me he visto obligado a volver a plasmar cada uno de mis siniestros pensamientos. Y es que a partir del final del verano mis expectativas eran de unos nueve meses de tranquilidad y paz interior, justo lo contrario de lo que realmente existe en mi vida. Apenas han transcurrido tres meses desde entonces, pero me está pareciendo una eternidad. La demagogia, desconfianza o la simple duda ante todo, son hechos que no hacen mas que atormentarme cada día. Veo como todos los cimientos de mi carácter y forma de ser empiezan a desmoronarse cada vez mas rápido, después de haber cometido errores(sabiendo en qué me metía) cuyas consecuencias creía surrealistas, y que ahora están haciendo acto de presencia en todo su esplendor. Pero lo que realmente puede conmigo es mi incapacidad de controlar esta situación. Lo único que puedo hacer es desviar un poco el trayecto, cual árbol que con sus ramas corta el viento para que después siga su curso como si nada se hubiera interpuesto en su camino. Pero al final, parece que las cosas no van a tener remedio, y no habrá más opción que reconstruirlo todo.
lunes, 15 de noviembre de 2010
El que quiera entender que entienda.
El olor a café, las primeras pinceladas de luz de la mañana y la sensación de vacío en la cama consiguen que me despierte.
Te escucho tararear al fondo del pasillo. Sonrío inconscientemente. Supongo que es una buena manera de empezar el día.
Me deseas los buenos días junto con un cálido beso. Me recuerdas, al tiempo, que no debo perder ni un segundo en arreglarme para la ocasión. Entre carcajadas bromeas con mi barba de tres días y me piropeas diciendo que estoy mejor sin ella.
Tú mientras tanto continúas tarareando y cocinando el desayuno.
El agua caliente me relaja más de lo habitual. Estaba nervioso. No siempre es fácil tomar una decisión de ese calibre, y menos aún resulta comunicársela a tus seres más queridos.
A pesar de la cantidad de tonterías que se dicen al respecto. A pesar de la cantidad de tópicos y de falso apoyo incondicional que unos cuantos intentan reflejar por las televisiones privadas, la verdad es que todo sigue igual que hace treinta años. Que le pase a los demás es indiferente. Que te afecte a ti directamente, es un palo. Y de los gordos.
Salgo de la ducha pensativo. Me siento en la cama, aparentemente cansado. No había dormido bien aquella noche.
Tu voz entrando por la habitación me anima. Llevas algo entre las manos. Es una corbata nueva. Dices que me la compraste adrede para el momento. Es bonita, la verdad. Sin mediar palabra, te doy un abrazo. Más que un gesto cariñoso es una súplica de apoyo. Ambos estamos como flanes.
Sabes que todo irá bien, intentas tranquilizarme. No me salen las palabras para agredecerte tu optimismo.
Observo fijamente el espejo mientras me abrocho la camisa.
Siempre he pensado que pasar de la opinión de los demás es una postura difícil. También por eso he pensado siempre que era imposible. Y aquel era un claro ejemplo. La opinión del resto no nos iba a dar igual. Nos iba a afectar mucho.
En el coche nos invade el silencio. El trayecto se hace pesado. Pero al final llegamos.
La voz de mi madre por el telefonillo me recuerda a la cantidad de veces que de crío estuve esperando a que ella me abriera en ese portal.
En el ascensor me atraes hacia ti. Me besas y me abrazas. Me dices que pase lo que pase, siempre estarás conmigo.
Te escucho tararear al fondo del pasillo. Sonrío inconscientemente. Supongo que es una buena manera de empezar el día.
Me deseas los buenos días junto con un cálido beso. Me recuerdas, al tiempo, que no debo perder ni un segundo en arreglarme para la ocasión. Entre carcajadas bromeas con mi barba de tres días y me piropeas diciendo que estoy mejor sin ella.
Tú mientras tanto continúas tarareando y cocinando el desayuno.
El agua caliente me relaja más de lo habitual. Estaba nervioso. No siempre es fácil tomar una decisión de ese calibre, y menos aún resulta comunicársela a tus seres más queridos.
A pesar de la cantidad de tonterías que se dicen al respecto. A pesar de la cantidad de tópicos y de falso apoyo incondicional que unos cuantos intentan reflejar por las televisiones privadas, la verdad es que todo sigue igual que hace treinta años. Que le pase a los demás es indiferente. Que te afecte a ti directamente, es un palo. Y de los gordos.
Salgo de la ducha pensativo. Me siento en la cama, aparentemente cansado. No había dormido bien aquella noche.
Tu voz entrando por la habitación me anima. Llevas algo entre las manos. Es una corbata nueva. Dices que me la compraste adrede para el momento. Es bonita, la verdad. Sin mediar palabra, te doy un abrazo. Más que un gesto cariñoso es una súplica de apoyo. Ambos estamos como flanes.
Sabes que todo irá bien, intentas tranquilizarme. No me salen las palabras para agredecerte tu optimismo.
Observo fijamente el espejo mientras me abrocho la camisa.
Siempre he pensado que pasar de la opinión de los demás es una postura difícil. También por eso he pensado siempre que era imposible. Y aquel era un claro ejemplo. La opinión del resto no nos iba a dar igual. Nos iba a afectar mucho.
En el coche nos invade el silencio. El trayecto se hace pesado. Pero al final llegamos.
La voz de mi madre por el telefonillo me recuerda a la cantidad de veces que de crío estuve esperando a que ella me abriera en ese portal.
En el ascensor me atraes hacia ti. Me besas y me abrazas. Me dices que pase lo que pase, siempre estarás conmigo.
En honor a B.P.
lunes, 11 de octubre de 2010
Eh vosotros
Hola, soy el Señor T. Tan solo quería desearos que sobrevivierais a vuestros hijos, un placer de la vida oye.
domingo, 10 de octubre de 2010
Novedades.
Esperaba a SeñorT en un portal, rezagado del viento. Era una tarde fría. Las nubes oscuras presagiaban la llegada de una gran tormenta. Al sur, no muy lejos de donde yo me encontraba y donde las calles acaban dando lugar a una preciosa vista de las montañas que rodean la ciudad, relámpagos y truenos comenzaban a verse.
SeñorT apareció espoleando su moto con su chupa de cuero y ese aire de viejo rockero que le caracteriza. La verdad es que ha sido una semana muy dura para mí. Mi mundo en la Gran Ciudad y mi relación con mi pareja se ha terminado. Han sido siete días intensos en los que SeñorT y los demás miembros del TRIDENTE me han apoyado.
Me sorprendió verle en moto. Que yo supiera no había planes de ir a ningún sitio especial. Sin que yo articulara palabra y, supongo que en una demostración más de complicidad telepática, SeñorT me lanzó un casco. "Vamos a Marx". Marx es un pequeñísimo pueblo que se encuentra en medio de la montaña más alta de la comarca. "Necesitamos despejarnos un poco".
Me subí a la moto. Ambos contemplamos el panorama. Las montañas tenían un aspecto siniestro. Niebla y oscuridad se cernían sobre ellas. "Vamos hacia la tormenta" me dijo SeñorT encendiendo el motor. "Vamos" susurré mientras me ajustaba el casco.
Después de una semana abrumadora en la que había perdido mucho, los latigazos del viento golpeando mi cara mientras subíamos por las sinuosas carreteras de la montaña me hacían sentirme libre. Muy libre. Y vivo. SeñorT me conoce a la perfección. Sabe exáctamente qué necesito en cada momento.
Una vez arriba, sentí tranquilidad. Algo que me ha faltado desde hacía mucho. Además, teníamos con nosotros un viejo miembro de WkW: Satán. Era un placer volver a tenerle en nuestras filas dándonos luz y calor.
Ahora que todo ha cambiado siento que debo volver a empezar. Tengo la sensación de que me paso la mayor parte del tiempo empezando de cero, con miles de proyectos por acabar.
Pero, es hora de volver. De llegar al 100% a una de las noches más espectaculares de la historia de WkW.
Sólo quedan 21 días para que volváis a pasar miedo.
Neil.
SeñorT apareció espoleando su moto con su chupa de cuero y ese aire de viejo rockero que le caracteriza. La verdad es que ha sido una semana muy dura para mí. Mi mundo en la Gran Ciudad y mi relación con mi pareja se ha terminado. Han sido siete días intensos en los que SeñorT y los demás miembros del TRIDENTE me han apoyado.
Me sorprendió verle en moto. Que yo supiera no había planes de ir a ningún sitio especial. Sin que yo articulara palabra y, supongo que en una demostración más de complicidad telepática, SeñorT me lanzó un casco. "Vamos a Marx". Marx es un pequeñísimo pueblo que se encuentra en medio de la montaña más alta de la comarca. "Necesitamos despejarnos un poco".
Me subí a la moto. Ambos contemplamos el panorama. Las montañas tenían un aspecto siniestro. Niebla y oscuridad se cernían sobre ellas. "Vamos hacia la tormenta" me dijo SeñorT encendiendo el motor. "Vamos" susurré mientras me ajustaba el casco.
Después de una semana abrumadora en la que había perdido mucho, los latigazos del viento golpeando mi cara mientras subíamos por las sinuosas carreteras de la montaña me hacían sentirme libre. Muy libre. Y vivo. SeñorT me conoce a la perfección. Sabe exáctamente qué necesito en cada momento.
Una vez arriba, sentí tranquilidad. Algo que me ha faltado desde hacía mucho. Además, teníamos con nosotros un viejo miembro de WkW: Satán. Era un placer volver a tenerle en nuestras filas dándonos luz y calor.
Ahora que todo ha cambiado siento que debo volver a empezar. Tengo la sensación de que me paso la mayor parte del tiempo empezando de cero, con miles de proyectos por acabar.
Pero, es hora de volver. De llegar al 100% a una de las noches más espectaculares de la historia de WkW.
Sólo quedan 21 días para que volváis a pasar miedo.
Neil.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)